lunes, 10 de enero de 2011

Los meses del año, vienen desde Roma.

Ya estamos en enero, y hoy comenzamos de nuevo las clases. Pero seguimos sin explicar por qué nuestros meses tiene los días y los nombres que tienen.

La razón es que el Inperio Romano nos dejó muchos aspectos de su vida en nuestra cultura. Entre ellos la forma de hablar que viene del latín y el calendario. Veamos un poco acerca de eso:

El principio del año romano no era enero, como es en la actualidad; era en marzo, y llegaba hasta diciembre. Esto es confirmado por el hecho del encendido del fuego sagrado en el templo de Vesta en el primer día del año, el primero de marzo. Los diez meses del calendario eran llamados Martius, Aprilis, Maius, Iunius, Quinctilis, Sextilis, September, October, Nouember, December. La duración de los meses era de treinta y un días para cuatro de ellos (Martius, Maius, Quinctilis y October) y treinta días para los demás, de tal manera que la duración de los meses quedaba en orden sucesivo: 31, 30; 31, 30; 31, 30, 30; 31, 30, 30; con la duración total del año de 304 días.

Más tarde, se instauró el año de Numa, con doce meses y 355 días. Este año fue creado alrededor del 700 a. C.por el segundo rey de Roma, Numa Pompilio"Censorino" cuenta que al año de Rómulo se le adhirieron cincuenta y un días: “se les quitó un día a cada uno de los meses huecos antes nombrados, que entonces sumados hacían 57 días, de los cuales se formaron dos meses, Ianuarius con 29, y Februarius con 28 días. Así todos los meses eran de este modo plenos, y contenían un número impar de días, salvo Februarius, que era el único hueco, y por eso considerado más desafortunado que el resto.", quedando el año de la siguiente manera: Martius, 31 días; Aprilis, 29 días; Maius, 31 días; Iunius, 29 días; Quinctilis, 31 días; Sextilis, 29 días; September, 29 días; October, 31 días; Nouember, 29 días; December, 29 días; Ianuarius, 29 días; y Februarius, 28 días.


Aún de esta manera el año quedaba corto once días respecto al "Año solar" por lo que Numa Pompilio ordenó que se le añadiera un mes cada dos años de 22 días en el segundo y sexto años, y de 23 días en el cuatro y octavo, haciendo un ciclo de ocho años. El mes intercalar era llamado Mercedonius. El año romano estaba basado en ciclos lunares y la relación con los años solares se daba cada 19 años. Este ciclo fue introducido en el 432_a._C, aunque este conocimiento carecía de uso popular, era utilizado por los sacerdotes para los cultos de los dioses.

Julio César encargó al astrónomo alejandrino Sosígenes la elaboración de su calendario. Este fijó la duración del año en 365 días y seis horas, cálculo asombrosamente exacto dados los rudimentarios instrumentos de la época, ya que su margen de error fue sólo de 11 minutos y 9 segundos al año, es decir, menos de un segundo por día, pero con el fin de evitar complicaciones, se tomó de 365 días de duración, añadiendo diez días al año de 355 días. Censorino escribió el siguiente texto al respecto: “La confusión fue al final llevada tan lejos que C. César, el Pontifex Maximus, en su tercer consulado, con Lépido como colega, insertó entre noviembre y diciembre dos meses intercalares de 67 días, habiendo ya recibido el mes de febrero una intercalación de 23 días, e hizo así que el año completo consistiera en 445 días. Al mismo tiempo proveyó contra una repetición de errores similares al renunciar al mes intercalar, y al adaptar el año al curso solar. Para ello, a los 355 días del año previamente existente, añadió diez días, que distribuyó entre los siete meses que tenían 29 días, de tal forma que Enero, Sextilis y Diciembre recibieron dos cada uno, y los otros sólo uno; y estos días adicionales los colocó al final de cada mes, sin duda con el deseo de no mover los diversos festivales de aquellas posiciones en cada uno de los meses que durante tanto tiempo habían ocupado. Así, en el presente calendario, aunque hay siete meses de 31 días, los cuatro meses que originalmente poseían ese número aún son distinguibles al tener sus Nonas en el quinto día del mes.

Por último, en consideración por el cuarto de día que él consideraba que completaba el año, estableció la regla de que, al final de cada cuatro años, un único día debía ser intercalado donde el mes había sido anteriormente insertado, esto es, inmediatamente después de los Terminalia ese día es ahora llamado el Bisextum.

Bissextum viene de bis-sexto. El 24 de febrero era llamado por los romanos "ante diem sextum Kalendas Martias"; en los años bisiestos, el día 25 era llamado "ante diem bis sextum Kalendas Martias" y no "ante diem quintum Kalendas Martias" como en los años normales. De ahí viene el nombre de Bisiesto ("bis sextum", esto es, dos veces sexto).

Julio César añadió un día a julio, mes de su nacimiento, para engrandecerse. Augusto hizo lo mismo con agosto, pues él no iba a ser menos que su antecesor. Ambos días fueron retirados de febrero, que pasó a tener 28. Ante la disminución de este mes con respecto a los otros, el día añadido de los años bisiestos se le concedió a él.


Después, hubo más cambios que son los que nos llegaron a dar el calendario Gregoriano que es con el que ahora definimos la fechas.

La fuente de estos datos es Wikipedia:
http://es.wikipedia.org/wiki/Calendario

domingo, 26 de diciembre de 2010

El calendario. Unos datos.

Como estos días se acerca el final del año y es bueno saber por qué sucede esto. Nos hemos animado a darles los siguientes días información acerca del calendario. Si historia, cómo se decide que día es cual, y qué significan los nombres de los meses.

El calendario (del latín calenda) es una cuenta sistematizada del transcurso del tiempo, utilizado para la organización cronológica de las actividades humanas.

Es una palabra compuesta, "calar" el "día", "marcar el día", en referencia a la actividad de marcar en un hueso el paso de los días, con una vara en el suelo en una posición sucesiva, normalmente en forma de anillo -de donde proviene la palabra año-, y posteriormente en una tablilla; y marcar el dios correspondiente a esa fecha, en una representación física del movimiento de los astros, normalmente del Sol (calendarios solares), de la Luna (calendarios lunares) o de ambos (calendarios lunisolares).

Antiguamente, muchos estaban basados en los ciclos lunares, perdurando su uso en el calendario islámico, o en la fecha de varias fiestas religiosas cristianas. En la actualidad, la mayor parte de los calendarios tienen por referencia el ciclo que describe la Tierra alrededor del Sol y se denominan calendarios solares. El calendario sideral se fundamenta en el movimiento terrestre respecto de otros astros diferentes al Sol.

El calendario egipcio surge a principios del tercer milenio antes de Cristo y es el primer calendario solar conocido de la Historia.

Recuerda que un año solar es cuando la Tierra da la vuelta completa alrededor del Sol. Que por eso tenemos las estaciones.


Puedes verlo de manera más clara en este enlace.
http://www.cucaluna.com/movimiento-de-rotacion-de-la-tierra-sistema-solar-para-infantil/

jueves, 23 de diciembre de 2010

Un eclipse de Luna en el solsticio invernal



Hola a todos. Esperamos estén disfrutando con su familia y amigos estas fiestas.

Nosotros tuvimos un regalo de la naturaleza. Ver la Luna así.


¿Por qué sucedió? Miren esta nota del periódico que lo explica.

http://www.oem.com.mx/elheraldodechihuahua/notas/n1898799.htm

Hace más de 3 siglos que ocurrió durante el solsticio invernal
El Heraldo de Chihuahua
22 de diciembre de 2010


Alejandro Chávez

Chihuahua, Chihuahua.- En la madrugada de ayer los chihuahuenses quedaron maravillados al ver una Luna roja en medio a un cielo sin nubes y decorado con esta impresionante esfera de Navidad, esto ante el eclipse lunar total presentado.

La última ocasión que ocurrió un eclipse de solsticio invernal fue hace más de tres siglos, el 21 de diciembre de 1638, y volverá a ocurrir el 21 de diciembre de 2094, explicó ayer el vocero del Observatorio Naval Estadounidense, Geoff Chester.

El espectáculo celeste de tres horas y media de duración se pudo ver en Norte y Centroamérica, en las regiones donde el cielo era claro. En algunas partes de Europa y Asia pudieron apreciar parte del fenómeno.

La fase total, cuando la Luna quedó completamente cubierta por la sombra de la Tierra, duró 72 minutos.

El próximo eclipse lunar total llegará en junio de 2011, pero no se podrá observar en Norteamérica.

En Chihuahua el fenómeno ocurrió en punto de las 22:29 horas de la noche del lunes, donde como por arte de magia, tal y como lo previeron los astrónomos, la Luna se volvió roja delante de los espectadores del hemisferio norte, maravillados al ver un cielo sin nubes y decorado con esta impresionante esfera de Navidad.

La Luna se veía roja desde el planeta azul cuando el satélite se colocó por completo en el cono de sombra de la Tierra, fuera del alcance de los rayos solares.

El tono rojizo que cubrió la Luna se debe a que la atmósfera terrestre desvía los rayos solares que rozan la Tierra, siendo los rayos de color rojo los que alcanzan a llegar hasta el satélite.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Cuento de Navidad.

Hans Christian Andersen
La vendedora de fósforos


¡Qué frío tan atroz! Caía la nieve, y la noche se venía encima. Era el día de Nochebuena. En medio del frío y de la oscuridad, una pobre niña pasó por la calle con la cabeza y los pies desnuditos.

Tenía, en verdad, zapatos cuando salió de su casa; pero no le habían servido mucho tiempo. Eran unas zapatillas enormes que su madre ya había usado: tan grandes, que la niña las perdió al apresurarse a atravesar la calle para que no la pisasen los carruajes que iban en direcciones opuestas.

La niña caminaba, pues, con los piececitos desnudos, que estaban rojos y azules del frío; llevaba en el delantal, que era muy viejo, algunas docenas de cajas de fósforos y tenía en la mano una de ellas como muestra. Era muy mal día: ningún comprador se había presentado, y, por consiguiente, la niña no había ganado ni un peso. Tenía mucha hambre, mucho frío y muy triste aspecto. ¡Pobre niña! Los copos de nieve se posaban en sus largos cabellos rubios, que le caían en preciosos bucles sobre el cuello; pero no pensaba en sus cabellos. Veía las luces a través de las ventanas; el olor de los asados se percibía por todas partes. Era el día de Nochebuena, y en esta festividad pensaba la infeliz niña.

Se sentó en una plazoleta, y se acurrucó en un rincón entre dos casas. El frío se apoderaba de ella y entumecía sus miembros; pero no se atrevía a presentarse en su casa; volvía con todos los fósforos y sin una sola moneda. Su madrastra la maltrataría, y, además, en su casa hacía también mucho frío. Vivían bajo el tejado y el viento soplaba allí con furia, aunque las mayores aberturas habían sido tapadas con paja y trapos viejos. Sus manecitas estaban casi yertas de frío. ¡Ah! ¡Cuánto placer le causaría calentarse con una cerillita! ¡Si se atreviera a sacar una sola de la caja, a frotarla en la pared y a calentarse los dedos! Sacó una. ¡Rich! ¡Cómo alumbraba y cómo ardía! Despedía una llama clara y caliente como la de una velita cuando la rodeó con su mano. ¡Qué luz tan hermosa! Creía la niña que estaba sentada en una gran chimenea de hierro, adornada con bolas y cubierta con una capa de latón reluciente. ¡Ardía el fuego allí de un modo tan hermoso! ¡Calentaba tan bien!

Pero todo acaba en el mundo. La niña extendió sus piececillos para calentarlos también; más la llama se apagó: ya no le quedaba a la niña en la mano más que un pedacito de cerilla. Frotó otra, que ardió y brilló como la primera; y allí donde la luz cayó sobre la pared, se hizo tan transparente como una gasa. La niña creyó ver una habitación en que la mesa estaba cubierta por un blanco mantel resplandeciente con finas porcelanas, y sobre el cual un pavo asado y relleno de trufas exhalaba un perfume delicioso. ¡Oh sorpresa! ¡Oh felicidad! De pronto tuvo la ilusión de que el ave saltaba de su plato sobre el pavimento con el tenedor y el cuchillo clavados en la pechuga, y rodaba hasta llegar a sus piececitos. Pero la segunda cerilla se apagó, y no vio ante sí más que la pared impenetrable y fría.

Encendió un nuevo fósforo. Creyó entonces verse sentada cerca de un magnífico nacimiento: era más rico y mayor que todos los que había visto en aquellos días en el escaparate de los más ricos comercios. Mil luces ardían en los arbolillos; los pastores y zagalas parecían moverse y sonreír a la niña. Esta, embelesada, levantó entonces las dos manos, y el fósforo se apagó. Todas las luces del nacimiento se elevaron, y comprendió entonces que no eran más que estrellas. Una de ellas pasó trazando una línea de fuego en el cielo.

-Esto quiere decir que alguien ha muerto- pensó la niña; porque su abuelita, que era la única que había sido buena para ella, pero que ya no existía, le había dicho muchas veces: "Cuando cae una estrella, es que un alma sube hasta el trono de Dios".

Todavía frotó la niña otro fósforo en la pared, y creyó ver una gran luz, en medio de la cual estaba su abuela en pie y con un aspecto sublime y radiante.

-¡Abuelita!- gritó la niña-. ¡Llévame contigo! ¡Cuando se apague el fósforo, sé muy bien que ya no te veré más! ¡Desaparecerás como la chimenea de hierro, como el ave asada y como el hermoso nacimiento!

Después se atrevió a frotar el resto de la caja, porque quería conservar la ilusión de que veía a su abuelita, y los fósforos esparcieron una claridad vivísima. Nunca la abuela le había parecido tan grande ni tan hermosa. Cogió a la niña bajo el brazo, y las dos se elevaron en medio de la luz hasta un sitio tan elevado, que allí no hacía frío, ni se sentía hambre, ni tristeza: hasta el trono de Dios.

Cuando llegó el nuevo día seguía sentada la niña entre las dos casas, con las mejillas rojas y la sonrisa en los labios. ¡Muerta, muerta de frío en la Nochebuena! El sol iluminó a aquel tierno ser sentado allí con las cajas de cerillas, de las cuales una había ardido por completo.

-¡Ha querido calentarse la pobrecita!- dijo alguien.

Pero nadie pudo saber las hermosas cosas que había visto, ni en medio de qué resplandor había entrado con su anciana abuela en el reino de los cielos.

sábado, 30 de octubre de 2010

Calaveras de quinto grado 2010

¡¡¡Hola!!!!

Una de las costumbres mexicanas de estos días son las calaveritas literarias. Que pueden servir para criticar en broma a una persona o situación. Se escriben sin mucho cuidado con la métrica pero siempre buscando que rimen, porque a veces hasta las cantan. Aquí les dejamos unos ejemplos y dónde los encontramos.


- Los alumnos se murieron
no es difícil de entender
se murieron de tristeza
porque no pudieron aprender.

- Los alumnos brincan contentos
finalmente lo han conseguido
han muerto sus maestros
por hacer bilis tan seguido.

- La muerte presurosa no para de trabajar,
lleva a maestros y alumnos, difíciles de arrastrar;
y los padres muy contentos ya no se van a preocupar,
sin hijos, sin escuela, dos cosas menos para pensar.

http://espacioliterario.obolog.com/calaveras-literarias-anonimo-374038


En el salón tuvimos también esta experiencia. Quedamos en presentar en el blog las mejores calaveras del grupo y, aunque muchos no escribieron precisamente una calavera, sí cumplieron con escribir lo mejor que podían. Aquí están los dos mejores con calaveras y un video muestrario de los otros que por su esfuerzo se merecen presumir su trabajo. Empezamos con los que incluso escribieron bien para luego mostrar los que sólo podíamos aceptar sus dibujos.



Recuerden que para verlas en tamaño completo hay que dar click en el dibujo.





miércoles, 27 de octubre de 2010

Recetas de calaverita de azúcar.


Para realizar estas manualidades, es necesario que les pidas ayuda a tus papás.

Ingredientes:


• 3/4 de kilo de azúcar blanca.
• 1/2 cucharadita de cremor tártaro.
• 1/4 de litro de agua.
• Moldes.

Para adornar:

• 2 claras de huevo.
• Azúcar glass.
• Colores vegetales
• Papel de estaño de varios colores.
• Papel encerado para hacer duyas o cucuruchos para adornar.
• Moldes para hacer las calaveras.
• Pincel.

Procedimiento:

Pones a calentar un recipiente con agua y el azúcar, mueve constantemente hasta que el azúcar se disuelva. Cuando comience a hervir, cuenta 15 minutos y retira la mezcla del fuego, sigue batiendo hasta que cambie su color a blanco.
Comienza a rellenar los moldes por el orificio, después de unirlos con ligas; cuando estén llenos, colócalos hacia arriba.

Cuando los moldes estén tibios y el azúcar del interior este cuajada, toma los moldes, sumérgelos en agua y sácalos enseguida.

Quita las ligas y retira los moldes. Pon las calaveras a escurrir y secar sobre una charola.

Para el decorado, se hacen las duyas o cucuruchos con el papel encerado.

Bate las dos claras de huevo, agrega azúcar glass hasta que se forme una pasta suave y también unas gotas de limón.

Vierte esta mezcla en 4 o 5 trastes pequeños y a cada uno ponle unas gotas de los colores que prefieras.

Llena cada cucurucho con un color, córtale la punta cuidando que quede una salida pequeña y adorna la calavera.

Luego decora la calavera con recortes de papel estaño.

Finalmente ponle nombre a cada una, con la ayuda del pincel y el color vegetal; elige el de tus amigos, compañeros de escuela o familiares
.

Altar del día de muertos.

En México desde hace generaciones se acostumbra compartir con la familia y los amigos más cercanos un momento muy importante los últimos días de octubre y los dos primeros de noviembre. La creación del altar de muertos. En los distintos lugares donde se extrañe a alguien ,como puede ser en el trabajo también se pone un altar a los muertos.


Comienza cuando una persona de la casa enciende las velas del altar susurrando los nombres de los difuntos, se reza pidiendo el favor de Dios para que lleguen con bien, los familiares se sientan a la mesa y comparten la comida preparada para el festín, escuchando música del agrado, se habla sobre las novedades de la familia, se recuerdan anécdotas del difunto y se pide por la intercesión del difunto a Dios.

Cuando no se puede hacer un altar, las familias suele "visitar" a los muertos en el cementerio. Limpiarles la tumba, llevarles los regalos que tendrían en el altar, platicarles las cosas que han pasado ese año, música, "presentarles" los nuevos hujos o amigos. tolo lo que puedan hacer por convivir con la memoria del difunto.

Para que el ritual en memoria de los difuntos se lleve a cabo es importante que la ofrenda contenga una serie de elementos y símbolos que invitan al espíritu y facilitan su viaje desde el mundo de los muertos.


Se acostumbra que el primero de noviembre se honre a los niños y el segundo a los adultos aunque muchas veces se usan ambos días para convivir.


Dependiendo de su tamaño se utiliza una repisa, consola, mesa o inclusive una habitación; utilizando como base cajas de madera, sillas, mesas, pacas, ladrillos, etc.


Los niveles representan los estratos de la existencia:

  • Altares de dos niveles: representan el cielo, y la tierra.

  • Altares de tres niveles: representan en orden descendente el cielo, el purgatorio y la tierra.
Altares de siete niveles: representan los siete niveles para llegar al cielo, al purgatorio y a la tierra o bien al infierno, según la tradición católica.

Se coloca una imagen, pintura o fotografía del difunto al que se honra en la parte más alta y destacada del altar. Después de todo es el invitado principal.

El arco o marco adornado que se ubica en la cúspide del altar simbolizando la entrada al mundo de los muertos.

En todo el altar se colocan simbolismos referentes a la cruz, la cual es elemento agregado por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catolicismo entre los naturales y en tradición tan arraigada como era la veneración de los muertos. Una cruz se coloca en la parte superior del altar a un lado de la imagen del difunto. Se coloca una cruz pequeña de sal en el altar que sirve como medio de purificación de los espíritus, y una cruz de ceniza que le ayudará al espíritu a salir del purgatorio.


El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y de las personas que lo utilizan, se coloca en un brasero y purifica el ambiente para los espíritus esperados. El incienso es un elemento colombino que al igual que el copal purifica y santifica el ambiente, quemándose en un incensario. Se pone en el último nivel del altar para guiar al difunto en su regreso a la tierra.

Adornados también con limonarias y flores de cempasúchil.

Las velas, veladoras y cirios sirven como luz guía a este mundo. Por tradición se colocan de color morado (símbolo de duelo) y blancas (símbolo de pureza). Cuatro cirios se colocan en alusión de los puntos cardinales. Las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar. Las velas y demás veladoras se colocan sobre candeleros morados repartidas en todo el altar siempre en un número par.

El agua es de suma importancia y tiene múltiples significados. Refleja la pureza de las almas, es reflejo del ciclo continuo de la regeneración de la vida y la muerte y promesa de fertilidad en la vida y en la siembra. Se coloca un vaso de agua fresca para que el espíritu refresque sus labios y mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. A la vez se coloca un aguamanil o jícara con agua, junto a un jabón, una toalla y un espejo para el aseo personal de los muertos.

Las flores fungen como ornato en todo altar y sepulcro. La flor de cempasúchil es uno de los elementos más importantes de los altares, además de ornato la tradición indica que su aroma sirve de guía a los espíritus en este mundo.


Las calaveras son alusiones a la muerte que siempre esta presente y las puedes ver de azúcar, barro, chocolate y yeso con adornos de fuertes colores. Las de azúcar gustan por su rico sabor y olor. Muchas veces las calaveras se regalan alos amigos como señal de afecto.


Se coloca comida al agrado de los fallecidos, se cocinan desde días antes los platillos tradicionales como: tamales, mole, arroz, calabaza en tacha, etc. para que los muertos puedan disfrutar de su esencia. La comida no es únicamente para el alma visitante, sino para los deudos, quienes festejaran con ella y algún visitante irreconocible, por lo general algún alma que no tiene quien la recuerde.

Algunos altares contienen bebidas alcohólicas que le gustaban al difunto.

Los objetos personales son artículos pertenecientes en vida a los difuntos y se colocan en el altar para que el espíritu pueda recordar momentos de su vida. En el caso de que el difunto sea el espíritu de un niño suelen colocarse juguetes en el altar.

También en muchos altares se incluyen cadenas elaboradas con papel crepé, de color morado y amarillo, un eslabón de cada color, alternados. El morado representa la muerte y el amarillo la vida, por lo que con este adorno queda representada la delgada línea existente entre la vida y la muerte.

El festejo es un reencuentro, aunque breve, feliz, con la promesa de alcanzarlos en el más allá, llegado el momento.

Al termino se apagan las veladoras y se despide al los espíritus, deseándoles buen viaje de regreso al más allá y pidiéndoles que retornen el próximo año.

Esta información la encuentras en Wikipedia. Aunque te recomendamos preguntarle a tu familia y maestros porque en cada comunidad se celebran de distintas maneras estos días.